¡Al diablo las encuestas! Hay un hecho que ilustra mejor que nada cuál es la situación política actual en Sevilla. El portavoz y candidato del PP a la Alcaldía, Juan Ignacio Zoido, ha convertido en noticia que se irá a las semifinales de los carnavales de Cádiz para apoyar a las chirigotas de Sevilla en el Teatro Falla. Lógicamente, se trata de una soberana pamplina, como diría un gadita, pero el PP ha tenido la excelente virtud de convertirla en un plus para su candidato. No quiero ni pensar qué escándalo se formaría si fuese el alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, el que se fuera de carnavales... con la que está cayendo.
El caso ilustra a la perfección el estado de gracia, ascendente, de Zoido y la decadencia de Monteseirín. A uno se le permite cualquier cosa, e incluso se le aplauden las excentricidades; al otro no se le deja pasar ni una. Pero no sólo al alcalde. Es muy probable que a cualquiera de sus concejales le llovieran las críticas si osara plantarse en el Falla.
El peor problema del PSOE en Sevilla capital es que la gente empieza a identificarse con Zoido, de tal modo que son capaces de ver como virtud lo que el más elemental sentido común catalogaría de error político. Pero no. El PP ha logrado darle la vuelta al tópico.
Urge una reacción por parte del PSOE. Y esa reacción no puede ser otra que el nombramiento del candidato para las elecciones municipales de 2011. Cada día que pase es un día más que Zoido tiene el terreno despejado para ganar adeptos, para visitar barrios, para mezclarse con las chirigotas, para hacer política sin marcaje alguno.
El congreso extraordinario del PSOE-A puede hacer cambiar el panorama. El riesgo de perder Andalucía es tan alarmante que se ha hecho una excepción a la consigna de no interferir la Presidencia de turno de la Unión Europea. Abierto el melón del congreso regional, no debe de haber ya impedimento alguna para proclamar al candidato socialista antes incluso del otoño, que es la fecha que inicialmente se dio.
El PSOE debería aprender del ejemplo de Zoido, que fue proclamado en junio de 2006 y llegó a las elecciones de 2007 con apenas un 40% de popularidad e incluso así ganó las elecciones en número de votos. El riesgo de perder Sevilla ante un candidato al que ahora conoce prácticamente toda la ciudadanía merece tomarse en serio la elección del candidato.
Si no existe esa bala de plata, el as en la manga con el que el PSOE logre voltear los sondeos, el candidato superconocido y mejor valorado que incline la balanza hacia la izquierda, la opción que le queda al partido es poner cuanto antes un nombre y un rostro a su candidato electoral. Y el mejor revulsivo podrían ser unas primarias. Al fin y al cabo, es lo que procede.
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lunes 8 de febrero de 2010
viernes 5 de febrero de 2010
Por una simple caseta
Lo ha dicho Alfonso Mir del Castillo mejor que nadie: la que se ha formado por una simple caseta, por una cosa que dura siete días y luego se desmonta. "Ni que me hubiera quedado con un piso en la Plaza Nueva". Exacto. Se ha pringado las manos por algo tan efímero como la vanidad de tener una caseta en la Feria de Abril para invitar a los amigos, por algo tan vacuo como los abrazos falsos y las sonrisas forzadas dentro de un esqueleto de tubos de hierro, sólo por poder darse el gustazo de ejercer de anfitrión una semana al año. Justo por eso, por una simple caseta, Alfonso Mir es ahora mismo un político al borde del abismo, preso de sus propias palabras. Lo peor es que ha comprometido con él al posible heredero, al sucesor en ciernes, al delfín Alfonso Rodríguez Gómez de Celis. Por una puñetera caseta de Feria.
El concejal Alfonso Mir está en la encrucijada, que es una de las peores situaciones en las que se puede ver un político. Tiene delante de él varias opciones, diversas alternativas, pero es incapaz de decidirse por una de ellas porque sabe que los resultados pueden ser fatales. ¿Dimitir y dejar a Gómez de Celis al pie de los caballos? ¿Mantenerse firme y seguir lastrando la imagen de su compañero de gobierno? ¿Ignorar que hace unos días en Mercasevilla le aseguró a los periodistas que la caseta era suya y que la cedió a los trabajadores municipales?
Mir está muy tocado, quizá definitivamente tocado, porque empeñó sin calcularlo el mayor patrimonio de un político, que es su palabra. Por eso, le toca decidir si dimite y devuelve la caseta al Ayuntamiento, si sólo renuncia a la caseta o si no hace ni una ni otra cosa. Cada una de esas opciones acarrea consecuencias negativas para el PSOE, para el gobierno municipal y, sobre todo, para Alfonso Rodríguez Gómez de Celis. Mucho me temo que la decisión irá en función del control de los daños colaterales. Al portavoz del PSOE, del que se decía que era el político con más proyección del espectro local, le quedan opciones aún de salvar su imagen y su futuro. Pero tendría que tomar una decisión ya, si no quiere acabar atrapado en las arenas movedizas que están tragándose la carrera de Alfonso Mir. Y todo, por una puta caseta. Leer más...
El concejal Alfonso Mir está en la encrucijada, que es una de las peores situaciones en las que se puede ver un político. Tiene delante de él varias opciones, diversas alternativas, pero es incapaz de decidirse por una de ellas porque sabe que los resultados pueden ser fatales. ¿Dimitir y dejar a Gómez de Celis al pie de los caballos? ¿Mantenerse firme y seguir lastrando la imagen de su compañero de gobierno? ¿Ignorar que hace unos días en Mercasevilla le aseguró a los periodistas que la caseta era suya y que la cedió a los trabajadores municipales?
Mir está muy tocado, quizá definitivamente tocado, porque empeñó sin calcularlo el mayor patrimonio de un político, que es su palabra. Por eso, le toca decidir si dimite y devuelve la caseta al Ayuntamiento, si sólo renuncia a la caseta o si no hace ni una ni otra cosa. Cada una de esas opciones acarrea consecuencias negativas para el PSOE, para el gobierno municipal y, sobre todo, para Alfonso Rodríguez Gómez de Celis. Mucho me temo que la decisión irá en función del control de los daños colaterales. Al portavoz del PSOE, del que se decía que era el político con más proyección del espectro local, le quedan opciones aún de salvar su imagen y su futuro. Pero tendría que tomar una decisión ya, si no quiere acabar atrapado en las arenas movedizas que están tragándose la carrera de Alfonso Mir. Y todo, por una puta caseta. Leer más...
viernes 22 de enero de 2010
Ciudadanos respetables
Nos dice nuestro gran patriarca José Antonio Griñán, tan culto y estilizado, que el tramposo no es un ciudadano respetable. Bien. El presidente nuestro se refería a los estudiantes de la Universidad de Sevilla, que califican a su rector como un tipo "magnífico", porque les permite terminar los exámenes aunque los pillen copiando. El chollo se completa cuando un tribunal compuesto por tres profesores y -¡ojo!- tres alumnos decide si ha habido trampa, cartón o nada de nada. "El que hace trampas no es un ciudadano respetable", nos ha venido a proclamar desde Madrid este señor tan refinado que preside la Junta de Andalucía sin que los andaluces se hayan enterado aún, sin reparar acaso en el doble filo de su contundencia. Sí, porque hay tramposos amigos suyos que llevan delante el 'Excelentísimo Señor'.
Fue escuchar la frase de Griñán y acordarme de Gaspar Zarrías, el pequeño gran hombre, votando a manos llenas en el Senado, junto a Joaquín Galán, rematando con el pie la votación. Y se me apareció en la memoria también el pobre militante de Jaén al que expulsaron del partido por denunciar el pucherazo en las primarias Almunia-Borrell. Después me vino a la mente la declaración de bienes de Manuel Chaves, un señor del que dicen que ya no manda en Andalucía, la promesa del pleno empleo tantas veces repetida... Me acordé de los programas electorales, del compromiso de ir en bici al despacho, del aumento de la seguridad, de las viviendas para todos, de los sobresueldos, de las dietas y los hoteles de lujo, de los atajos para contratar a los amigos y a las empresas de los amigos. ¡De tantas cosas me acordé cuando habló Griñán de los tramposos...! Y entonces reparé en que todos ellos se pasean por la vida con traje oscuro y corbata, coche oficial, despacho y secretaria y hablan en público como serios ciudadanos respetables. O eso creía. Leer más...
Fue escuchar la frase de Griñán y acordarme de Gaspar Zarrías, el pequeño gran hombre, votando a manos llenas en el Senado, junto a Joaquín Galán, rematando con el pie la votación. Y se me apareció en la memoria también el pobre militante de Jaén al que expulsaron del partido por denunciar el pucherazo en las primarias Almunia-Borrell. Después me vino a la mente la declaración de bienes de Manuel Chaves, un señor del que dicen que ya no manda en Andalucía, la promesa del pleno empleo tantas veces repetida... Me acordé de los programas electorales, del compromiso de ir en bici al despacho, del aumento de la seguridad, de las viviendas para todos, de los sobresueldos, de las dietas y los hoteles de lujo, de los atajos para contratar a los amigos y a las empresas de los amigos. ¡De tantas cosas me acordé cuando habló Griñán de los tramposos...! Y entonces reparé en que todos ellos se pasean por la vida con traje oscuro y corbata, coche oficial, despacho y secretaria y hablan en público como serios ciudadanos respetables. O eso creía. Leer más...
miércoles 13 de enero de 2010
Bufandas de rayas
A los chicos del PP les ha dado por las bufandas de rayas. Con ellas al cuello se han paseado Javier Arenas y Juan Ignacio Zoido las últimas semanas de temporal. La bufanda blanca o de colores fuertes, pero siempre lisa, imprime un toque bohemio y descarado que tan bien explotó Umbral si se sabe llevar con naturalidad enrollada a la contra, como un Tintín a la caza de la noticia. En cambio las bufandas de rayas imprimen cierto aire informal y alternativo que me chirría en unos chicos del PP a los que gusta lucir la prenda como si fuera una estola. Y ahí se debe tener cuidado con el colorido porque a cierta edad se corre el riesgo de parecer un cura de misiones en Perú en vez de un buscador de la alternancia.
La derecha parece haber guardado el Loden con bolillas de alcanfor en el fondo del armario y ése se me antoja precisamente uno de los mayores logros de Aznar. Porque la aparente renovación indumentaria en las filas del PP es un proceso de imitación que tiene como referente al ex presidente del Gobierno. He ahí las cazadores Belstaff tan rompedoras a razón de 800 euros la prenda o estas bufanditas de rayas mal llevadas con las que parecen hippies acomodados.
La bufanda de rayas es el símbolo del quiero y no puedo. La clásica prenda que el político luce en la oposición y entierra para siempre cuando alcanza el poder, más propicio para el abrigo azul marino que tanto me recuerda a Mitch McDeere, el prometedor abogado de La Tapadera, la novela de John Grisham.
Sí, porque el político juega a tirarse faroles con la indumentaria cuando quiere ganarte y a los periodistas sin éxito nos encanta citar a las películas por los libros que las inspiran. Aunque no los hayamos leído. Todos llevamos un político dentro. Leer más...
La derecha parece haber guardado el Loden con bolillas de alcanfor en el fondo del armario y ése se me antoja precisamente uno de los mayores logros de Aznar. Porque la aparente renovación indumentaria en las filas del PP es un proceso de imitación que tiene como referente al ex presidente del Gobierno. He ahí las cazadores Belstaff tan rompedoras a razón de 800 euros la prenda o estas bufanditas de rayas mal llevadas con las que parecen hippies acomodados.
La bufanda de rayas es el símbolo del quiero y no puedo. La clásica prenda que el político luce en la oposición y entierra para siempre cuando alcanza el poder, más propicio para el abrigo azul marino que tanto me recuerda a Mitch McDeere, el prometedor abogado de La Tapadera, la novela de John Grisham.
Sí, porque el político juega a tirarse faroles con la indumentaria cuando quiere ganarte y a los periodistas sin éxito nos encanta citar a las películas por los libros que las inspiran. Aunque no los hayamos leído. Todos llevamos un político dentro. Leer más...
viernes 8 de enero de 2010
Dejarse ir
Las encuestas que manejan el PP y el PSOE son claras: si hoy se celebraran elecciones municipales, Zoido podría obtener mayoría absoluta. Claro que esto no garantiza que el PP vaya a arrasar en las urnas el último domingo de mayo de 2011. La demoscopia es válida para ahora mismo, pero no para dentro de un año y pico. Por ello, aún no hay que entender las encuestas como que el PP vaya a ganar y que PSOE e IU vayan a perder, no. El análisis correcto es que o bien el gobierno está cometiendo errores, o bien la oposición está acertando en su estrategia o ambas cosas a la vez. Eso es lo que dicen las encuestas. En política, un año es un mundo y hay tiempo más que de sobra para replantearse las estrategias. Algunos lo tienen ya muy claro, pero otros no.
Aquí existe una diferencia abismal entre el PP y el PSOE, y es que los populares conocen ya el nombre de su candidato: Juan Ignacio Zoido. Eso les permite trabajar con un horizonte claro. Y lo tienen clarísimo. Su estrategia consiste en dejarse ir, en no hacer sangre ni daño al PSOE, en atacar, si acaso, sólo a la Izquierda Unida de Antonio Rodrigo Torrijos, porque saben que así, transmitiendo la impresión de que en Sevilla hay dos alcaldes, decae la imagen de Monteseirín y se desmotiva a las bases socialistas.
Dejarse ir es la consigna. Consideran que en estos casi tres años se han logrado numerosos aciertos -el primero fue ganar las elecciones en número de votos- y que sólo hay que dejar actuar a Monteseirín y a su gobierno, con el convencimiento de que no serán capaces de enmendar el escándalo de Mercasevilla.
La desventaja del PSOE es evidente: existen dos estrategias. Por un lado está la ejecutiva provincial, que asegura que Monteseirín no será el candidato y que éste será alguien con un grado importante de conocimiento entre la población y ajeno a la etapa del actual alcalde. Por otro, el grupo que encabeza Monteseirín y que aglutina a un buen número de concejales socialistas. La verdadera aspiración del alcalde, eso lo vengo manteniendo desde el principio, es repetir de candidato... y creo que tiene alguna opción.
Este panorama al PP de Zoido le viene fantásticamente bien para su plan de dejar correr el tiempo y levantar el pie del acelerador. Saben que el único riesgo que corren es que el PSOE sorprenda con un cabeza de lista inesperado, sorprendentemente popular y bien conocido por los sevillanos. Porque en ese caso se vendría abajo el leit motiv de su estrategia: que las bases socialistas se queden tranquilitas a su casa el domingo de las elecciones, sin ningún interés por votar. Leer más...
Aquí existe una diferencia abismal entre el PP y el PSOE, y es que los populares conocen ya el nombre de su candidato: Juan Ignacio Zoido. Eso les permite trabajar con un horizonte claro. Y lo tienen clarísimo. Su estrategia consiste en dejarse ir, en no hacer sangre ni daño al PSOE, en atacar, si acaso, sólo a la Izquierda Unida de Antonio Rodrigo Torrijos, porque saben que así, transmitiendo la impresión de que en Sevilla hay dos alcaldes, decae la imagen de Monteseirín y se desmotiva a las bases socialistas.
Dejarse ir es la consigna. Consideran que en estos casi tres años se han logrado numerosos aciertos -el primero fue ganar las elecciones en número de votos- y que sólo hay que dejar actuar a Monteseirín y a su gobierno, con el convencimiento de que no serán capaces de enmendar el escándalo de Mercasevilla.
La desventaja del PSOE es evidente: existen dos estrategias. Por un lado está la ejecutiva provincial, que asegura que Monteseirín no será el candidato y que éste será alguien con un grado importante de conocimiento entre la población y ajeno a la etapa del actual alcalde. Por otro, el grupo que encabeza Monteseirín y que aglutina a un buen número de concejales socialistas. La verdadera aspiración del alcalde, eso lo vengo manteniendo desde el principio, es repetir de candidato... y creo que tiene alguna opción.
Este panorama al PP de Zoido le viene fantásticamente bien para su plan de dejar correr el tiempo y levantar el pie del acelerador. Saben que el único riesgo que corren es que el PSOE sorprenda con un cabeza de lista inesperado, sorprendentemente popular y bien conocido por los sevillanos. Porque en ese caso se vendría abajo el leit motiv de su estrategia: que las bases socialistas se queden tranquilitas a su casa el domingo de las elecciones, sin ningún interés por votar. Leer más...
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