Alfredo Sánchez Monteseirín ha empezado a ser presa de la soberbia. Suele pasar, pero en él es ya evidente. Destila mala leche cuando la prensa está al acecho y ayer se le notaba claramente. Sus gestos, sus miradas, su forma de hablar... Dijo que hablará en el pleno, ese órgano que sería muy importante si no se ausentara de él cada vez que le place, y no en "corrillos". ¿A qué se refiere, a las ruedas de prensa, a los periodistas? Porque hay muchos tipos de corrillos. Basta darse una vueltecita por los restaurantes más exclusivos de la ciudad para saber qué es un corrillo y quiénes acompañan a veces al alcalde o a su amigo Manuel Marchena. Cuidadito con faltarle a la prensa, porque las respuestas a su soberbia pueden ser impredecibles.
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1 comentarios:
Los corrillos de los que se rodea el señor Marchena suelen ser de langostinos y bogavantes.
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