lunes 22 de diciembre de 2008

La otra lotería

Algún día los periódicos deberían ilustrar sus portadas con el bombo de los números justo después del sorteo de Navidad, repleto de bolas desafortunadas, miles de ellas, llorando de tristeza. La otra cara del sorteo, el símbolo de los millones de españoles a los que esquivó la suerte. Claro que no ocurrirá y volveremos a ver en la prensa los rostros alegrísimos de felicidad de los tocados por la fortuna. El cava espumoso, los saltos, los gritos jubilosos, el alboroto en el vecindario... La Lotería de Navidad es el Gordo y nada más, a lo sumo las lágrimas de una camarera a la que robaron el décimo premiado. Noticia es lo extraordinario, por eso los periódicos no recogen más que una parte pequeñísima de la vida.

A mí mas que el sorteo me encanta el anuncio de la Lotería de Navidad, antes el Calvo, que era un señor británico, y ahora el pensador de Rodin y el muñeco del semáforo. Adoro las vísperas, el runrún, el jaleíllo de hoy por la mañana, con el anís, los polvorones y las hojaldrinas rondando por la casa de mis padres. Lo que ocurre después, por desgracia, no tiene historia.
Este año el sorteo es lo de menos. La verdadera lotería no se rifa en los fríos salones del Onlae en Madrid, cuya estética me recuerda a una discoteca de los setenta. La suerte es conservar el puesto de trabajo, seguir en el tajo a la vuelta del año.
La verdadera felicidad reside en conservar lo presente, si es bueno. La crisis demoledora destroza familias y porvenires. Menos mal que los periódicos sí están ahí para mostrarnos este rostro, la cara b, la de los bombos llenos de parados.

2 comentarios:

Lopera in the nest dijo...

Querida Claudia, Feliz Año Nuevo y ahí va un regalo . En el futuro inmediato serás una periodista de éxito!

MaeseRancio dijo...

Feliz año nuevo.

Te mando un montón de chupetones.