¿Dónde está el truco? La dimisión de Lolo Silva tiene que tener trampa, porque no es normal que un concejal del Ayuntamiento de Sevilla dimita así por las buenas, aceptando que enchufar a tu madre es motivo sobrado para hacer las maletas. Tal y como está la clase política en España, en Andalucía y en Sevilla, hay algo que me mosquea. ¿Cómo es que dimite un político acusado de enchufismo, pero niega el enchufismo? ¿Cómo es posible que presente una renuncia justificándola con algo tan inconsistente como esa persecución mediático-burguesa a la que ha aludido Silva? No me lo creo; aquí hay truco, señores. Bueno, una cosa sí hay que tiene su gracia: un profesor de Ideas Políticas que dimite entre sospechas de corrupción.
Este caso me reconcilia con la fe en la prensa. De nuevo han sido los periódicos –al principio Abc, aunque al final el determinante parece que ha sido El Mundo- los que han destapado las vergüenzas a un político que ha brillado por el escándalo: misteriosa esfumación de la cubierta de la Copa Davis, viajes de brigadistas a Cuba y a Venezuela, contratos a dedo a la empresa de un primo segundo suyo, contrato a su madre en la piscina de San Pablo, teléfono gratis a un dirigente del PCE y un largo etecé de asuntos de menor enjundia.
Cualquiera de esas polémicas previas habría justificado la dimisión de un político que se ha marchado justo ahora, después de los escándalos familiares. Por eso hay algo que me escama, que me mosquea. Y por eso más bien pienso que Silva se ha largado para tratar de conseguir que los periodistas se olviden de él y de su familia. Muerto el perro, se acabó la rabia.
La única explicación que hallo a la sorprendente marcha de Lolo Silva es que, más que una dimisión, es una huida. Tal vez piense que quitándose de en medio, apartándose de los focos, dentro de poco nadie recuerde que existe y se deje de indagar en los asuntos que lo han puesto en la picota. Sólo espero que la prensa libre (algún día les explicaré mi teoría de que, en realidad, no hay prensa libre sino periodistas comprometidos con la libertad) saque algún día a la luz la letra pequeña, minúscula, de esta renuncia y aclare las verdaderas razones –si es que las hay, por supuesto- de la dimisión de Lolo Silva, profesor de Ideas Políticas. ¡Qué fuerte!
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jueves 25 de septiembre de 2008
martes 23 de septiembre de 2008
Dejarlos que se maten
Está muy bien eso de que al alcalde lo eligen los ciudadanos y que por eso el de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, tiene plenos poderes para hacer lo que le plazca entre su grupo de concejales sin atender a las directrices que le marca el partido. Decía que eso está muy bien, pero que se lo expliquen mejor a los alumnos de Educación para la Ciudadanía, porque ellos, en su candidez adolescente, todavía no han descubierto lo podrido que está nuestro sistema. Por eso me sorprenden aquellos, y sobre todo aquellas, que estos días se rasgan las vestiduras con lo que acontece en el Ayuntamiento de Sevilla, convertido en el campo de batalla de una guerra civil entre los bandos fratricidas del PSOE.
Me sorprende que haya tantos y tantas que se afanen en defender el respeto a las reglas del juego, cuando han callado y consentido que las reglas se perviertan desde el principio. Defienden a capa y espada al alcalde Monteseirín sin percatarse en que él, como tantos otros alcaldes, están en el cargo porque sus partidos lo pusieron un día... y es mejor no pararse a averiguar por qué razones. Denunciamos el clientelismo, la compra de voluntades poniendo sueldazos a diestro y a siniestro a gente que no sabe luego explicar en qué trabaja, repartiendo subvenciones sin atender a otro criterio que el favoritismo, etecé, etecé, pero nos rasgamos las vestiduras cuando entre ellos se matan. Nos olvidamos de que existe en todo esto un vicio oculto, un defecto de origen, una causa (moral, que no legal) de nulidad y perdemos el tiempo tomando partido por unos y por otros, que tanto se ríen de nosotros el resto del tiempo.
Somos tan ingenuos que llegamos a creernos que de verdad la crisis afecta al Ayuntamiento, cuando lleva más de un año parado, a cuenta del congreso del PSOE del verano pasado. Y nos pasa lo de siempre: que elegimos entre buenos y malos, entre alfredistas y vieristas, cuando moralmente resulta imposible identificarse con señores sin otro curriculum que los cabezazos que les apuntan al paso del jefe de turno.
Dejarlos que se maten. Que Viera y Monteseirín se despellejen en público, que se tense tanto la cuerda que se rompa. Que se les acabe el cuento a los dos de golpe. Que vengan otros y luego otros y luego otros. Que ganen unos, que pierdan luego, que se retiren, porque no duden ustedes que dentro de equis años verán sus nombres en algún organigrama tan desconocido como bien pagado.
Que se maten, porque les va en el oficio. Y así por lo menos, ya que estamos desangrados a impuestos, nos damos el gusto de asistir alguna vez al circo. Eso es lo único que a nosotros, humildes contribuyentes, nos va a salir gratis. Leer más...
Me sorprende que haya tantos y tantas que se afanen en defender el respeto a las reglas del juego, cuando han callado y consentido que las reglas se perviertan desde el principio. Defienden a capa y espada al alcalde Monteseirín sin percatarse en que él, como tantos otros alcaldes, están en el cargo porque sus partidos lo pusieron un día... y es mejor no pararse a averiguar por qué razones. Denunciamos el clientelismo, la compra de voluntades poniendo sueldazos a diestro y a siniestro a gente que no sabe luego explicar en qué trabaja, repartiendo subvenciones sin atender a otro criterio que el favoritismo, etecé, etecé, pero nos rasgamos las vestiduras cuando entre ellos se matan. Nos olvidamos de que existe en todo esto un vicio oculto, un defecto de origen, una causa (moral, que no legal) de nulidad y perdemos el tiempo tomando partido por unos y por otros, que tanto se ríen de nosotros el resto del tiempo.
Somos tan ingenuos que llegamos a creernos que de verdad la crisis afecta al Ayuntamiento, cuando lleva más de un año parado, a cuenta del congreso del PSOE del verano pasado. Y nos pasa lo de siempre: que elegimos entre buenos y malos, entre alfredistas y vieristas, cuando moralmente resulta imposible identificarse con señores sin otro curriculum que los cabezazos que les apuntan al paso del jefe de turno.
Dejarlos que se maten. Que Viera y Monteseirín se despellejen en público, que se tense tanto la cuerda que se rompa. Que se les acabe el cuento a los dos de golpe. Que vengan otros y luego otros y luego otros. Que ganen unos, que pierdan luego, que se retiren, porque no duden ustedes que dentro de equis años verán sus nombres en algún organigrama tan desconocido como bien pagado.
Que se maten, porque les va en el oficio. Y así por lo menos, ya que estamos desangrados a impuestos, nos damos el gusto de asistir alguna vez al circo. Eso es lo único que a nosotros, humildes contribuyentes, nos va a salir gratis. Leer más...
jueves 18 de septiembre de 2008
La madre que los parió
Cuando tocan el poder, se les manifiesta una carga genética común a todos ellos. Los políticos empiezan a mutar una vez ocupan un cargo, como si se imitaran unos a otros, con comportamientos miméticos tan similares ya sean de izquierdas o de derechas, que parecen todos cortados por un mismo patrón, por las mismas tijeras. Fukuyama ha de ser un hombre feliz porque las ideologías han muerto. Todos piensan en lo mismo, en aguantar en el presente y en prepararse un porvenir futuro. Para ellos y para los suyos. Tanto se parecen, que se podría decir que la madre que los parió fue la misma, porque mare no hay más que una. Que le pregunten a Lolo Silva.
La madre del concejal de Deportes de Sevilla fue contratada por la empresa responsable de los cursos de natación, los baños libres y el mantenimiento de la piscina de San Pablo, una instalación deportiva que gestiona su hijo, como vicepresidente del IMD. Ésa es la noticia. Y no parece que haya ninguna ilegalidad.
Estoy absolutamente convencida de que delito no es. ¡Pero tiene delito! Me pregunto si Lolo Silva representa a la Izquierda Unida por la que tantos españoles votaron en masa a principios de los 90, cuando Anguita era el fiscal general del Congreso, acorralando a Felipe con la brillantez de su oratoria. Me pregunto si Antonio Rodrigo Torrijos ha leído algún discurso político más allá de Stalin o Queipo de Llano, que vienen a ser una misma cosa. Y me pregunto, por tercera vez, si Alfredo Sánchez Monteseirín siente algo parecido al rubor al levantarse por la mañana y ver su cara reflejada en el espejo.
El PP se equivoca de plano cuando dice que el pacto de gobierno tenía "cláusulas secretas". Ni mucho menos. El enchufismo es el primer vicio en el que incurren todos los gobernantes cuando tocan el poder. Los populares ni han estado ni están ni estarán libre de él, porque tarde o temprano se cae en la tentación de colocar al familiar o al amigo o al compromiso, que todo eso es enchufismo.
No se trata pues de una cláusula oculta. Todo el mundo cuenta con ello, con que sus gobernantes cedan a esa tentación. Lo que no es admisible es que, descubiertos en el chanchullo, pillados in fraganti con las manos en la masa, se mantengan a toda costa en el cargo, sin la mínima dignidad para hacer las maletas y salir pitando.
Con tanto resistir no hacen más que dejar la puerta abierta para que les descubran otros desmanes. Al uno, al otro y al otro. Al tiempo. Leer más...
La madre del concejal de Deportes de Sevilla fue contratada por la empresa responsable de los cursos de natación, los baños libres y el mantenimiento de la piscina de San Pablo, una instalación deportiva que gestiona su hijo, como vicepresidente del IMD. Ésa es la noticia. Y no parece que haya ninguna ilegalidad.
Estoy absolutamente convencida de que delito no es. ¡Pero tiene delito! Me pregunto si Lolo Silva representa a la Izquierda Unida por la que tantos españoles votaron en masa a principios de los 90, cuando Anguita era el fiscal general del Congreso, acorralando a Felipe con la brillantez de su oratoria. Me pregunto si Antonio Rodrigo Torrijos ha leído algún discurso político más allá de Stalin o Queipo de Llano, que vienen a ser una misma cosa. Y me pregunto, por tercera vez, si Alfredo Sánchez Monteseirín siente algo parecido al rubor al levantarse por la mañana y ver su cara reflejada en el espejo.
El PP se equivoca de plano cuando dice que el pacto de gobierno tenía "cláusulas secretas". Ni mucho menos. El enchufismo es el primer vicio en el que incurren todos los gobernantes cuando tocan el poder. Los populares ni han estado ni están ni estarán libre de él, porque tarde o temprano se cae en la tentación de colocar al familiar o al amigo o al compromiso, que todo eso es enchufismo.
No se trata pues de una cláusula oculta. Todo el mundo cuenta con ello, con que sus gobernantes cedan a esa tentación. Lo que no es admisible es que, descubiertos en el chanchullo, pillados in fraganti con las manos en la masa, se mantengan a toda costa en el cargo, sin la mínima dignidad para hacer las maletas y salir pitando.
Con tanto resistir no hacen más que dejar la puerta abierta para que les descubran otros desmanes. Al uno, al otro y al otro. Al tiempo. Leer más...
lunes 1 de septiembre de 2008
Palo y zanahoria
La crisis económica es buena para la circulación, porque dicen que fue la operación retorno con menos atascos que se recuerda en el imperio de la clase media. Así que ya debe de andar alguno pensando que fomentemos este clima de bolsillos tiesos y nos ahorraremos la tela en carreteras que ya no hacen falta porque la gente no viaja o viaja en low cost. Se nos avecina un otoño y un invierno pelados, y pensar que no nos afectará es cerrar los ojos a una realidad muy poco hecha, o sea crudísima.
Mosqueo en La Razón. Arrecia el rumor de que la edición local de La Razón podría sufrir un recorte serio, si no extinguirse al poco de haber nacido. El diario del grupo Planeta lucha por abrirse en Sevilla un hueco a costa, principalmente, de Abc, al que en Madrid tiene muy acorralado. Pero la tarea es harto complicada. Estuvo a punto de lograrlo el Diario de Sevilla hace unos años, pero una inyección económica importantísima al histórico periódico de Luca de Tena abrió e nuevo la brecha con su competidor. En La Razón no eran tan ilusos como para soñar con voltear la situación, pero los resultados no se acercan a lo que esperaban. Como suele ocurrir casi siempre, plumillas y foteros acabarán pagando los platos rotos.
El Correo ficha bien. Todo apunta a que la incorporación de Juan Carlos Blanco está detrás del apreciable cambio experimentado por El Correo de Andalucía, que ha ganado un punto ácido y crítico durante este verano. Hay quien opina que el pequeño giro crítico con el Ayuntamiento de Sevilla se fundamenta más en un posicionamiento claro del periódico a favor del sector oficialista del PSOE de Sevilla y, por tanto, contrario a Monteseirín. Pero servidora, que conoce el percal, más bien piensa que Blanco está aportando algo de lo que carecía el diario. El dúo que forma con Diego Suárez me recuerda a los de otras secciones y redacciones locales habidas en Sevilla, con un poli bueno y un poli malo que se reparten las tareas. La teoría del palo y la zanahoria, vamos. Me gusta eso. Esperemos que Gallardo sea un editor convencido, pase lo que pase con el gaseoducto. Leer más...
Mosqueo en La Razón. Arrecia el rumor de que la edición local de La Razón podría sufrir un recorte serio, si no extinguirse al poco de haber nacido. El diario del grupo Planeta lucha por abrirse en Sevilla un hueco a costa, principalmente, de Abc, al que en Madrid tiene muy acorralado. Pero la tarea es harto complicada. Estuvo a punto de lograrlo el Diario de Sevilla hace unos años, pero una inyección económica importantísima al histórico periódico de Luca de Tena abrió e nuevo la brecha con su competidor. En La Razón no eran tan ilusos como para soñar con voltear la situación, pero los resultados no se acercan a lo que esperaban. Como suele ocurrir casi siempre, plumillas y foteros acabarán pagando los platos rotos.
El Correo ficha bien. Todo apunta a que la incorporación de Juan Carlos Blanco está detrás del apreciable cambio experimentado por El Correo de Andalucía, que ha ganado un punto ácido y crítico durante este verano. Hay quien opina que el pequeño giro crítico con el Ayuntamiento de Sevilla se fundamenta más en un posicionamiento claro del periódico a favor del sector oficialista del PSOE de Sevilla y, por tanto, contrario a Monteseirín. Pero servidora, que conoce el percal, más bien piensa que Blanco está aportando algo de lo que carecía el diario. El dúo que forma con Diego Suárez me recuerda a los de otras secciones y redacciones locales habidas en Sevilla, con un poli bueno y un poli malo que se reparten las tareas. La teoría del palo y la zanahoria, vamos. Me gusta eso. Esperemos que Gallardo sea un editor convencido, pase lo que pase con el gaseoducto. Leer más...
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