Los asesores de Barack Obama a los que los señores del PSOE les van a pagar 60.000 euros del Ayuntamiento de Sevilla para que los instruya sobre cómo conectar con la ciudadanía podrían empezar sus lecciones con el hundimiento del kiosco de la Puerta de Jerez. Un día después del suceso, el presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, telefoneó a Josefa Portillo, la kiosquera a la que a punto se traga la tierra. Se interesó por ella y por la salud de su familia, a la que conoce de comprar los periódicos cada domingo, y la tranquilizó asegurándole que la Junta de Andalucía se hará cargo de los daños y perjuicios. El alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, estuvo allí mismo, en el lugar del socavón, apenas un rato después del hundimiento, pero dice Juan Ariza, el kiosquero, que no tuvo la "educación" ni la gallardía para pararse siquiera a saludarlo. ¿Ven dónde está la diferencia? ¿Entienden ahora por qué el PSOE arrasa en Sevilla capital en autonómicas y generales y, en cambio, pierde las municipales frente al PP de Juan Ignacio Zoido? Que empiecen por ahí los chicos de Obama.
La actitud de Monteseirín es ciertamente incomprensible y responde al patrón de un tipo que empieza a dar síntomas de endiosamiento y que adolece desde hace mucho tiempo, quizá desde siempre, de ciertos complejos que limitan su capacidad política. El contrapunto al silencio de Monteseirín -que ya viene sufriendo sistemáticamente la prensa- con los directos perjudicados de un suceso que pudo haber sido funesto lo puso el portavoz del PP, Juan Ignacio Zoido, que sí recorrió la Puerta de Jerez con algunos de sus concejales, que sí se paró a charlar con la gente y que sí se detuvo a atender a los periodistas.
Fernando Rodríguez Villalobos, presidente de la Diputación de Sevilla y presidente del PSOE provincial, curiosamente dos cargos que ya ocupó el actual alcalde de Sevilla, ha advertido que el 'efecto Obama' no es una mercancía que se compre en el mercadillo de las clases magistrales a cargo de supuestos cerebritos del marketing político. Conectar con la gente es una cualidad innata, "un don" ha dicho Villalobos, y no merece la pena malgastar el dinero público en chorradas. "Hay que salir más a los barrios", dijo el presidente de la Diputación, sugiriéndole a Monteseirín que el camino bueno, que la senda a seguir, es la que le marca diariamente el propio Zoido, al que, en cambio, se critica sistemáticamente desde su oficina de prensa por darse "paseítos de diez minutos" por los barrios.
La visita compartida del miércoles a la Puerta de Jerez nos sirve para comparar el estilo M -hay que ver cómo le gusta al alcalde el hotel homónimo- con el estilo Z. Ninguno de los dos pasó más de un rato en el sitio del socavón, pero hay que ver cómo uno supo sacar rendimiento, o sea "conectar con la gente", mientras el otro acabó cabreando a las víctimas.
La torpeza de Monteseirín no pasa desapercibida a los dirigentes del PSOE, que tienen aquí una prueba clarísima de qué es lo que le falta al regidor hispalense, de por qué ha perdido dos de las tres elecciones a las que se ha presentado. Decir que el alcalde resta votos a la marca del PSOE no es, por tanto, ninguna osadía ni afirmación aventurada. Es un hecho que tiene unas causas muy muy claritas. Al final va a resultar que la clave reside en los "paseítos de diez minutos" y no en derrochar diez millones de pesetas buscando una panacea que no existe.
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viernes 28 de noviembre de 2008
jueves 27 de noviembre de 2008
Tierra, trágame
La kiosquera de la Puerta Jerez, como con esto de la crisis "la bulla me ahoga pero no veo a nadie", echó mano de una carpetilla que guardaba bajo el mostrador, para repasar algunas facturas del negocio y correspondencia atrasada. El libro de contabilidad le recordó que las ventas han caído y que pronto vencen algunas letras de proveedores a las que tiene que hacer frente. Abrió después una carta del banco y se enteró de que, con la revisión del mes de octubre, le subían la hipoteca un 0,60%. El sobre certificado que recogió por la mañana en la oficina de Correos traía una multa de la zona azul, firmada por un controlador de Aussa, sin testigos y sin rúbrica de la Policía Local, de ésas que dice la Justicia que son ilegales, pero que a ella, que no está al día de tanto legalismo, le hizo sentirse mal aunque sabe que nunca aparca sin el tique. Y luego sonó el móvil: fulanito se ha ido al paro. La kiosquera no aguantó más, suspiró, abrió los brazos y gritó: "¡Tierra, trágame!". Sobra decir que se trata de una fábula, pero cualquier día, nos sale nuestra querida Junta de Andalucía a decir que la súplica de la kiosquera fue la causa del último socavón del metro de Sevilla.
Ahí debajo está pasando algo que no nos quieren contar. Son ya muchas incidencias: socavones en distintos puntos del trayecto, una tuneladora que se avería y se desvía incluso del trazado, un vertido al río, grietas en edificios y el desplome de una enorme viga de hormigón en la SE-30. Las obras del metro de Sevilla no acumulan varias muertes por suerte o por un milagro, dejo esto a su libre elección de creyentes o ateos.
El metro lleva dos años y medio de retraso y todo apunta a que no se podrá inaugurar en la fecha prevista del 20 de diciembre. Algo hay que hacer, algo tiene que hacer la Junta de Andalucía para tranquilizar a la población, para evitar que no cunda el pánico. Algo así como el baño de Fraga en Palomares podría ser Manuel Chaves subiendo al metro solo, sin compañía alguna, aunque fuera más por valor o necesidad -que muchas veces es lo mismo- que por verdadera confianza.
Por cierto, que lo del 20 de diciembre es un engaño más de la Junta de Andalucía, una prueba de cómo se las gastan nuestros gobernantes para tomarnos el pelo. Recuérdese que una mañana de verano Chaves se comprometió públicamente a que la entonces consejera de Obras Públicas y Transportes, Concepción Gutiérrez del Castillo, diera una fecha definitiva e inamovible para la inauguración del metro. Y vino la fecha: otoño de 2008. Claro, ustedes piensan lo mismo que servidora: que eso no es una fecha definitiva e inamovible.
A duras penas, una vez alguien, no se sabe muy bien quién, dijo que la inauguración sería el 30 de septiembre de 2008, así que la fecha ya de por sí inamovible se postergó al 20 de diciembre, y hubo quien empeñó el honor defendiendo que nunca se dijo nada del 30 de septiembre sino que sólo se habló del "otoño de 2008". El 20 de diciembre, la víspera del solsticio de invierno, era la fecha indicada, y así la palabra de Chaves se salvaba por horas de diferencia. Ahora que, de tanto apurar, ya no tiene escapatoria y verá su promesa, además de retrasada, incumplida debería ser él quien mirara el noticiero y gritara: "¡Tierra, trágame!". Leer más...
Ahí debajo está pasando algo que no nos quieren contar. Son ya muchas incidencias: socavones en distintos puntos del trayecto, una tuneladora que se avería y se desvía incluso del trazado, un vertido al río, grietas en edificios y el desplome de una enorme viga de hormigón en la SE-30. Las obras del metro de Sevilla no acumulan varias muertes por suerte o por un milagro, dejo esto a su libre elección de creyentes o ateos.
El metro lleva dos años y medio de retraso y todo apunta a que no se podrá inaugurar en la fecha prevista del 20 de diciembre. Algo hay que hacer, algo tiene que hacer la Junta de Andalucía para tranquilizar a la población, para evitar que no cunda el pánico. Algo así como el baño de Fraga en Palomares podría ser Manuel Chaves subiendo al metro solo, sin compañía alguna, aunque fuera más por valor o necesidad -que muchas veces es lo mismo- que por verdadera confianza.
Por cierto, que lo del 20 de diciembre es un engaño más de la Junta de Andalucía, una prueba de cómo se las gastan nuestros gobernantes para tomarnos el pelo. Recuérdese que una mañana de verano Chaves se comprometió públicamente a que la entonces consejera de Obras Públicas y Transportes, Concepción Gutiérrez del Castillo, diera una fecha definitiva e inamovible para la inauguración del metro. Y vino la fecha: otoño de 2008. Claro, ustedes piensan lo mismo que servidora: que eso no es una fecha definitiva e inamovible.
A duras penas, una vez alguien, no se sabe muy bien quién, dijo que la inauguración sería el 30 de septiembre de 2008, así que la fecha ya de por sí inamovible se postergó al 20 de diciembre, y hubo quien empeñó el honor defendiendo que nunca se dijo nada del 30 de septiembre sino que sólo se habló del "otoño de 2008". El 20 de diciembre, la víspera del solsticio de invierno, era la fecha indicada, y así la palabra de Chaves se salvaba por horas de diferencia. Ahora que, de tanto apurar, ya no tiene escapatoria y verá su promesa, además de retrasada, incumplida debería ser él quien mirara el noticiero y gritara: "¡Tierra, trágame!". Leer más...
domingo 23 de noviembre de 2008
Feliciano, la fusión
Feliciano López es el intermedio entre la Bella y la Bestia, o sea Roger Federer, el suizo de mis sueños, y Rafa Nadal. Entre ambos nada o naufraga un estilo de británicas virtudes en la red y poderío atrás. Una suma de talentos al que hay que añadir indiscutiblemente la belleza, el porte, la elegancia, la masculinidad elástica de Feliciano. Casi nadie apostaba por un chico malo con cara de ángel, un macarra guapísimo, pero resulta que el raquetero toledano ha decidido jugar sin mirarse al espejo, y ahí lo tenemos, a punto de conseguir para España la tercera Ensaladera de la Copa Davis.
Ya saben que el deporte me apasiona y que el tenis es una de mis grandes debilidades. El tenis catódico, por supuesto, visto desde el sillón de casa, porque ni el drive ni la volea han sido nunca grandes virtudes de servidora, dicho en el sentido de la modestia y no en el de turno de saque. Quizá sí el revés, que es lo que más me gusta de Feliciano, además de sus bíceps, pero el mío es un reverso invisible, escondido en esta fantástica forma de vivir y de escribir.
Los argentinos le llaman filetillos a esos golpes cortadísimos de revés con que López se defiende desde atrás, haciendo del tenis un deporte a cámara lenta, como debió de ser en aquellos mágicos años de la blanca elasticidad de Lacoste y Garros. Me encanta ese golpe que tanto se le critica, porque es limpio, sereno y -ahora sí, por fin- ajustado a las líneas. Se puede parpadear cuando la bola sale despedida de las cuerdas de Feliciano, aunque yo prefiero recrearme en sus gestos, en su mirada de extrema concentración.
Leí hace años, cuando este chico empezaba a dar raquetazos en el circuito de la ATP, que era el único español con posibilidades de ganar Wimbledon algún día. Lo decían por ese approach de largo swing que más parece una verónica toledana de Joselito el Gallo que un golpe de aproximación. Al final, se le adelantó la bestia Nadal, pero aquí tenemos ahora al nuevo guapito a punto de darnos una gran alegría nacional. Nadie lo olvide: la clave está en olvidarse del espejo. Leer más...
Ya saben que el deporte me apasiona y que el tenis es una de mis grandes debilidades. El tenis catódico, por supuesto, visto desde el sillón de casa, porque ni el drive ni la volea han sido nunca grandes virtudes de servidora, dicho en el sentido de la modestia y no en el de turno de saque. Quizá sí el revés, que es lo que más me gusta de Feliciano, además de sus bíceps, pero el mío es un reverso invisible, escondido en esta fantástica forma de vivir y de escribir.
Los argentinos le llaman filetillos a esos golpes cortadísimos de revés con que López se defiende desde atrás, haciendo del tenis un deporte a cámara lenta, como debió de ser en aquellos mágicos años de la blanca elasticidad de Lacoste y Garros. Me encanta ese golpe que tanto se le critica, porque es limpio, sereno y -ahora sí, por fin- ajustado a las líneas. Se puede parpadear cuando la bola sale despedida de las cuerdas de Feliciano, aunque yo prefiero recrearme en sus gestos, en su mirada de extrema concentración.
Leí hace años, cuando este chico empezaba a dar raquetazos en el circuito de la ATP, que era el único español con posibilidades de ganar Wimbledon algún día. Lo decían por ese approach de largo swing que más parece una verónica toledana de Joselito el Gallo que un golpe de aproximación. Al final, se le adelantó la bestia Nadal, pero aquí tenemos ahora al nuevo guapito a punto de darnos una gran alegría nacional. Nadie lo olvide: la clave está en olvidarse del espejo. Leer más...
miércoles 19 de noviembre de 2008
Maribel, charlatana
Maribel Montaño es una concejala de pueblo que quedó fascinada cuando la nombraron portavoz del gobierno de Sevilla. Quizá nunca pensó que podría llegar hasta ahí, después de haber fracasado varias veces en las elecciones municipales de Carmona contra la IU de Sebastián Martín Recio, y después de una catastrófica gestión como delegada provincial de Cultura en Sevilla. Más que locuaz, Maribel se nos muestra charlatana a diario, con ridículos comunicados en los que trata de contrarrestar la labor de oposición del portavoz del PP, Juan Ignacio Zoido. La voz que porta Maribel es la oposición a la oposición, así de surrealista está ahora mismo el sistema en la Plaza Nueva. Maribel piensa que es la más fashion, la más guay, la que mejor da en la cámara... pero hasta ahora sólo ha demostrado ser muy boing-boing y muy cateta.
Es lo que pasa por nombrar portavoz a una persona sin más experiencia que adorar al jefe político de turno con tal de medrar desde la oposición de Carmona hasta algún despacho en Sevilla. Maribel no sabe que un portavoz que se dirige a la prensa por notas de prensa es un portaletras e ignora que su verdadera misión es la de ponerse frente a frente a los periodistas y someterse a un tercer grado de la intensidad que la canalla estime conveniente. Pero resulta que en el cuerpo a cuerpo, Maribel no sabe defenderse, ni se explica ni se aclara, y de vez en cuando mete la pata hasta el punto de cortarle la cabeza de forma equivocada a una funcionaria con nombre y apellidos a la que a punto le da un soponcio.
Si Zoido hace pipí, allá que va Maribel a denunciar que dos gotitas cayeron fuera del recinto. Confieso que me divierten mucho las réplicas de Maribel, pero servidora se para a pensar cuánto tiempo inútil dedica esta mujer a esa tarea innecesaria y gratuita, que podría dedicar a hacer cosas más provechosas para Sevilla que criticar por criticar. Somos criticones y así nos va. Lo que nos importa es mantener el poder a toda costa, derrochando fuerzas en criticar al adversario por hacer lo que tiene que hacer y descuidando los retrovisores sin darnos cuenta de que desde Zaragoza vienen desde hace tiempo con el intermitente puesto. Leer más...
Es lo que pasa por nombrar portavoz a una persona sin más experiencia que adorar al jefe político de turno con tal de medrar desde la oposición de Carmona hasta algún despacho en Sevilla. Maribel no sabe que un portavoz que se dirige a la prensa por notas de prensa es un portaletras e ignora que su verdadera misión es la de ponerse frente a frente a los periodistas y someterse a un tercer grado de la intensidad que la canalla estime conveniente. Pero resulta que en el cuerpo a cuerpo, Maribel no sabe defenderse, ni se explica ni se aclara, y de vez en cuando mete la pata hasta el punto de cortarle la cabeza de forma equivocada a una funcionaria con nombre y apellidos a la que a punto le da un soponcio.
Si Zoido hace pipí, allá que va Maribel a denunciar que dos gotitas cayeron fuera del recinto. Confieso que me divierten mucho las réplicas de Maribel, pero servidora se para a pensar cuánto tiempo inútil dedica esta mujer a esa tarea innecesaria y gratuita, que podría dedicar a hacer cosas más provechosas para Sevilla que criticar por criticar. Somos criticones y así nos va. Lo que nos importa es mantener el poder a toda costa, derrochando fuerzas en criticar al adversario por hacer lo que tiene que hacer y descuidando los retrovisores sin darnos cuenta de que desde Zaragoza vienen desde hace tiempo con el intermitente puesto. Leer más...
miércoles 5 de noviembre de 2008
Black man in the White House
Siento la emoción de asistir a un momento histórico. Los Estados Unidos de América han elegido a un hombre negro para ocupar la Casa Blanca. Barack (Hussein) Obama es ya un símbolo, como en su día lo fueron Abraham Lincoln, Martin Luther King, Gandhi o el Che. Asistimos a estas noticias con la seguridad de que dentro de unos años el rostro de Obama adornará camisetas con algún lema ingenioso, quizás el "Yes, we did" -Sí, pudimos- que se vendía en chapas por todo el país desde el momento en que se abrieron los colegios electorales. Obama es puro marketing, además de muchas otras cosas, por supuesto. Obama es sinónimo de esperanza, cambio, realismo, ilusión, futuro y puntos suspensivos. Un hombre negro en la Casa Blanca, y yo que me alegro.
El New York Times lo viene diciendo desde que se aventuró el resultado clave de Ohio: "Cae la barrera racial". Y es justo eso. Qué más da si retira las tropas de Irak, si aumenta la presencia militar en Afganistán, si emprende reformas económicas, si mejora las relaciones con Cuba, si regulariza a los seis millones de mexicanos ilegales en USA. Qué importa todo eso, cuando lo más importante ya se ha logrado. Derribar la barrera racial. Es eso lo más grande que ha logrado el pueblo estadounidense, que no Barack Obama. Él ha sido el revulsivo, la ilusión que ha espoleado a los millones de personas a votar, porque conviene preguntarse si de verdad ha cambiado el modo de pensar del norteamericano o si es que ha votado ahora el norteamericano que permanecía en silencio porque no encontraba motivos interesantes que le hicieran ir a votar el supermartes de noviembre.
Somos testigos quizá del hito más importante desde la caída del Muro de Berlín. Y disfruto con ello, soy feliz porque el mundo sonríe y porque resulta que los Estados Unidos de América no sólo no es el demonio conservador sino que encima va y pone a un presidente negro. Felicidades a todos. Leer más...
El New York Times lo viene diciendo desde que se aventuró el resultado clave de Ohio: "Cae la barrera racial". Y es justo eso. Qué más da si retira las tropas de Irak, si aumenta la presencia militar en Afganistán, si emprende reformas económicas, si mejora las relaciones con Cuba, si regulariza a los seis millones de mexicanos ilegales en USA. Qué importa todo eso, cuando lo más importante ya se ha logrado. Derribar la barrera racial. Es eso lo más grande que ha logrado el pueblo estadounidense, que no Barack Obama. Él ha sido el revulsivo, la ilusión que ha espoleado a los millones de personas a votar, porque conviene preguntarse si de verdad ha cambiado el modo de pensar del norteamericano o si es que ha votado ahora el norteamericano que permanecía en silencio porque no encontraba motivos interesantes que le hicieran ir a votar el supermartes de noviembre.
Somos testigos quizá del hito más importante desde la caída del Muro de Berlín. Y disfruto con ello, soy feliz porque el mundo sonríe y porque resulta que los Estados Unidos de América no sólo no es el demonio conservador sino que encima va y pone a un presidente negro. Felicidades a todos. Leer más...
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