miércoles 10 de junio de 2009

Arenas, el ciego

Un mosqueo considerable ronda el PP. Por más que lo disimulen, la marcha de Manuel Chaves a Madrid era una de las peores noticias que se le podían presentar a Javier Arenas, en su enésimo intento de alcanzar la Presidencia de la Junta de Andalucía en 2012, si es que no media adelanto electoral. Chaves era el mejor rival posible para un PP que sabe que sus posibilidades pasan por el desánimo del electorado socialista, por la apatía de tener que volver a votar a un señor que no les produce el más mínimo encanto. Y eso que parecía garantizado se pone en riesgo ahora con la designación del novísimo presidente Griñán. Sí, puede ser que lleven razón los que sostienen que éste es más de lo mismo. Pero si admitimos esa afirmación, no cabe otra cosa que concluir que Arenas, por una sencillísima regla de tres, también es más de lo mismo.

Les decía que en el PP andan mosqueados por el relevo en Andalucía, pero también por otras cosas más. Especialmente cabreados están algunos con los resultados electorales en las provincias de Sevilla, Huelva y Jaén. Por ese orden. Y lo de Sevilla, que es lo que a servidora más le interesa, es que ya resulta exagerado.
La distancia global en la provincia entre el PSOE y el PP ha sido de 19 puntos; bueno, 18,99 para ser rigurosa. El dato es inquietante, puesto que carece de sentido tratar de ser alternativa en Andalucía y descuidar de tal modo la provincia más poblada. Pero la cifra pasa a convertirse en muy preocupante si se extraen los votos de la capital, donde la ventaja del Partido Socialista ha sido de menos de cinco puntos, y se analiza el dato de los pueblos. En dos palabras: es-candaloso.
En la Sevilla rural y metropolitana -no sólo en Cazalla de la Sierra, Lebrija, Osuna o Utrera sino también en Dos Hermanas, Alcalá de Guadaíra o Mairena del Aljarafe- el vapuleo ha sido de órdago. El PSOE ha obtenido 218.709 votos en los pueblos, frente a los 110.534 del PP, es decir, el doble de sufragios, marcando una distancia de 28,23 puntos con su inmediato perseguidor.
La pésima gestión de José Luis Sanz y Ricardo Tarno -la mano que mece la cuna- es palmaria. El PP está en manos de personas alejadas de unos ciudadanos que se sienten observados por encima del hombro, a años de luz del repijerío engominado de los niños del PP.
Es incomprensible que Arenas, tan avispado para ciertas cosas, esté al margen de esta circunstancia, que desde hace años se viene poniendo de manifiesto elecciones tras elecciones. Dios me libre de decir a cada cual lo que debe hacer dentro de su propia casa, pero en ésta parece oportuno, como mínimo, un rapapolvo. A no ser que algunos anden ciegos.