Cinco periodistas sevillanos deberán comparecer ante la Policía Judicial para prestar declaración por las filtraciones del 'caso Marta del Castillo'. Las citaciones se producen a instancias del juez de Instrucción número 4, Francisco de Asís Molina, que investiga quién o quiénes contaron a la prensa el contenido de las grabaciones interceptadas a los acusados durante su estancia en prisión. En otras palabras, el objetivo es poner a los periodistas ante la Policía para instarlos a que revelen sus fuentes. La Asociación de la Prensa tiene previsto intervenir en el asunto.
El secreto de las fuentes es una de las garantías que tiene el periodista para realizar su labor. Si el informador no gozara de ese derecho, la libre información correría peligro y el célebre 'caso Watergate' jamás se habría podido investigar sin que hubiera rodado la cabeza de Mark Felt, el célebre Garganta Profunda.
Aunque se antoja una aberración la pretensión del juez Molina, tampoco conviene tratar a los magistrados como si fueran tontos, principalmente porque no lo son. Así que tal vez haya que puntualizar que, si bien no cabe ninguna duda de que el secreto de la fuente es una garantía fundamental frente al poder, esto es, en la información política en el sentido más amplio del término, podría someterse a debate si esta ventaja de la prensa es aplicable frente a un ciudadano de a pie presuntamente inocente al que le interceptan las comunicaciones. Es decir, lo mismo de siempre: los límites del derecho a la información.
Hemos asistido durante mucho tiempo a este debate. ¿Supone la publicación de las comunicaciones una intromisión en la intimidad de Miguel Carcaño? Si los periodistas hubieran interceptado las comunicaciones, tal vez... pero es que los pinchazos se han practicado por orden del mismo juez que empuña ahora la espada del Zorro.
Si lo que se alega es una supuesta intromisión en la labor de la Justicia, es que para eso está la prensa, para meter sus narices en todas partes donde esté el interés general. Por eso quizá haya tanta gente que odie a los periodistas... porque no tenga la posibilidad de llevarlos a declarar ante la Policía como presuntos delincuentes.
jueves 4 de junio de 2009
El juez contra los periodistas
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