Si el primer ejecutivo de una compañía con 1.312 millones de euros de presupuesto dijera que quiere que lo recuerden por haber sido honrado, el consejo de administración lo pondría de patitas en la calle. Por eso, a ningún directivo con mando y tal capacidad de gasto o inversión -similar al presupuesto de Marketing Global de un referente mundial de la publicidad como Coca-Cola- se le ocurriría siquiera pensar en ello. La honradez se da por sentada, por superada. Cuando se maneja tanto dinero, y además es de otras personas, hay que dejarse la piel por invertirlo con acierto, con visión estratégica... Claro que hay ejecutivos que se ven de repente en la cresta de la ola, con Visa platino sin límite ni control de gastos, chófer, secretarios, asesores... y en lugar de plantar los pies en el suelo se echan a la buena vida. Ésos son los que, como el alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, saben que lo mejor que puede ocurrirles es que los recuerden por su honradez.
"Quiero que me recuerden por lo que ha sido mi santo y seña... la honradez". Mala cosa cuando es uno el que tiene que decirlo, como le ha pasado a Monteseirín. Su santo y seña han sido y son los escándalos. ¿Es honrado un alcalde que el primer día de su mandato quiso subirse el sueldo y dio marcha atrás por la presión popular? ¿Es honrado un alcalde que se puso a presidir todas las empresas municipales y comisiones ejecutivas para cobrar la dietas y, así, lograr la subida encubierta? ¿Es un honrado un alcalde incapaz de decirle a sus vecinos cuánto le estaban pagando y revelarlo sólo cuando hasta en su propio partido le dieron un toque de atención? ¿Es honrado un alcalde que censura el discurso de Teresa Jiménez Becerril en el aniversario del asesinato de su hermano por la banda terrorista ETA, por temor a que criticara al gobierno de Zapatero? ¿Es un honrado un alcalde que enchufa a su primo hermano en el paro, con un cutrerío difícilmente imaginable, para hacer una página web municipal? ¿Es honrado un alcalde que se doblega al antojo de su socio de gobierno, Antonio Rodrigo Torrijos, y sus 25.000 votos y pico? ¿Es honrado un alcalde incapaz de asistir a dar la cara al consejo de administración de Mercasevilla desde que estalló el escándalo, por miedo a nosequé? ¿Es honrado un alcalde que se va de viaje oficial a Londres y antes hace un 'tour' fotográfico por Sevilla para dar la impresión de estar en la ciudad cuando en realidad está ausente? ¿Es honrado, recto de ánimo e íntegro en el obrar, o es cobarde?
Tienes que ser honrado si quieres que tus amigos, tus compañeros de trabajo, tus familiares, tu gente cercana, los que te conocen de verdad, te recuerden como honrado. Pero si quieres que ese recuerdo lo tenga quienes nunca te vieron de cerca, quienes nunca cruzaron una palabra contigo, entonces no tienes que ser honrado sino sólo parecerlo. Ni más ni menos.
viernes 13 de noviembre de 2009
Honrado o cobarde
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