La crisis entre PSOE e IU en el Ayuntamiento de Sevilla es grave. Más de lo que aparenta. Y es grave porque así lo quiere el alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín (PSOE). No crean que es casualidad su actitud de marcado distanciamiento de Antonio Rodrigo Torrijos (IU). Para nada. Lo que me asombra es que haya analistas que sostengan de verdad que el asunto menor del desalojo de la banda de las Cigarreras ha sido el detonante. Me temo que no es así. La crisis es reciente, muy reciente, pero hunde sus raíces unas semanas más atrás. Justo cuando IU vetó el nombramiento de Felipe González como hijo predilecto de Sevilla, una acción que contaba con el apoyo del PP. Ahí está la clave, porque ese asunto, que ha pasado inadvertido, es el que ha hecho perder a Monteseirín el escaso crédito interno que le quedaba.
El cabreo ha sido de órdago en el seno del PSOE, donde estaban preparados para que el PP se opusiera al nombramiento de FG como hijo predilecto. Incluso habrían explotado esa oposición para desgastar al Partido Popular y a Juan Ignacio Zoido, acusándolos de no ser capaces de reconocer el mérito al único sevillano jefe del Ejecutivo en esta nueva democracia. Pero lo que no se contemplaba era que el veto podría venir de IU, de Antonio Rodrigo Torrijos, del socio fiel de Monteseirín.
Fíjense que, si no llega a ser por una filtración del PP, el asunto no se habría conocido, tal era el interés del PSOE por ocultar el desplante de Torrijos. Pero ahí alguno de los chicos de Zoido se anduvo avispado y, aunque los asesores de Zoido no lo vieran o no lo hayan visto aún, le han causado al alcalde el peor daño posible: el desgaste interno. Aunque es posible que al PP de Zoido no le interese quitarse de enmedio a un Monteseirín que es la viva estampa de un boxeador knockeado, a bandazos por el ring.
Lo peculiar de la situación es que éste no ha sido un cabreo de José Antonio Viera, Susana Díaz o Fernando Rodríguez Villalobos. No. Los 'notables' más distinguidos del PSOE de Sevilla -y del PSOE-A también- expresan su indignación ante la falta de autoridad de un alcalde incapaz de imponerse a un político de medio pelo como Torrijos que con 25.000 votos hace y deshace a su antojo en Sevilla.
Son esas voces indignadas de socialistas respetados las que restan crédito interno a Monteseirín, que intenta recomponer su imagen marcando distancias con Torrijos, sabedor de que necesita dar un golpe en la mesa para no terminar del todo a la altura del betún. Y eso el PP lo sabe. ¿O es que pensaban que es casualidad esa comparecencia de Zoido, ofreciendo un gobierno de 15 concejales? Justo ahora.
A ver quién es el guapo que da la cara por Monteseirín, después de haber permitido que Torrijos se la parta al mismísimo FG. Por eso hasta sus más fieles empiezan a jugar sus cartas. Aunque en ésta partida de poker no se juega al descubierto. Prometo contarles el 'movimiento' que intentó hace poco su fiel escudero, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis. Pero ése es ya otro tema.
martes 10 de noviembre de 2009
La clave es el veto a FG
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1 comentarios:
Muy buena exposición de los hechos y mejor análisis.
Quedamos a la espera de que nos cuentes las andanzas de Gómez de Celis.
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