lunes 9 de noviembre de 2009

¿Qué zapatos me compro?

Angela estaba en algún lugar del Berlín del Este cuando se enteró de que un grupo de personas se había concentrado frente a la Puerta de Brandenburgo y estaba derribando el Muro con sus propias manos. No le prestó antención. No creyó que aquel 9 de noviembre de 1989, hace hoy 20 años, estuviera ocurriendo nada importante. Pero el rumor siguió creciendo y, después de salir del trabajo, pasó junto a uno de los tramos del Muro de Berlín... y vio a gente eufórica, saltando, bailando, regándose los cuerpos con una enorme manguera de agua, cruzando al otro lado... ¿Era cierto? Se pellizcó. Estaba despierta. Se atrevió a cruzar, a respirar un aire distinto, dicen que el aire de la libertad, y en los días que vinieron después tuvo que enfrentarse a una nueva situación, difícil pero bella al mismo tiempo: decidir. Y, además, hacerlo constantemente. "¿Qué zapatos me compro?". Angela nunca imaginó que todo podría ocurrir tan deprisa y mucho menos que hoy, 20 años después, sería ella, una mujer, la Canciller de Alemania.

La libertad es poder elegir qué zapatos te compras. Sí. Porque hubo un tiempo, en la Alemania del Este como en la España de hace 40 años o en la Cuba de ahora, en la que hasta el detalle más nimio nos estaba impuesto. Por eso la gente se identifica tanto con la serie 'Cuéntame...', porque la ropa, los muebles, los platos, los vasos, los coches... eran los mismos en todas las casas.
La libertad es poder cruzar una puerta, una frontera. Para mirar al otro lado, empaparnos de lo que hay más allá, aprender y curar nuestras heridas. Espantar el miedo. Eso es libertad. Por eso me inquieta oír a nuestros políticos de ahora decir que cuidadito con lo que se dice, que cuidadito con lo que se habla... y que cuidadito con lo que se escucha. ¿De qué nos sirve poder elegir los zapatos, si no espantamos el miedo de expresarnos con libertad?